Andábamos sin buscarnos
El amor no siempre se queda. A veces se transforma en una forma de luz.
"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos."
— Julio Cortázar
Hay frases que entendemos de inmediato.
Y hay otras que necesitan años.
A veces una década.
A veces una vida.
Durante mucho tiempo pensé que esta frase de Cortázar hablaba simplemente del amor. Hoy creo que habla de algo más profundo: de los encuentros que transforman nuestra vida y de las personas que nos ayudan a crecer incluso cuando no permanecen en el centro de nuestra historia.
Porque no todos los encuentros llegan para quedarse.
Algunos llegan para enseñarnos quiénes somos.
Cuando alguien amplía nuestro mundo
Hace muchos años conocí a una persona que tenía una capacidad extraordinaria: hacer que la vida pareciera posible.
No recuerdo todas las conversaciones.
Recuerdo la sensación.
Escucharlo era como abrir una ventana.
El mundo se hacía más grande.
Los viajes parecían más cercanos.
Los sueños más alcanzables.
Las decisiones más valientes.
Y comprendí algo que hoy considero una de las lecciones más importantes del desarrollo personal: a veces no nos enamoramos de una persona, sino de la posibilidad que despierta dentro de nosotros.
Nos enamoramos de una versión de nosotros mismos que todavía no conocemos.
El amor y la libertad
En aquellos años escuchaba muchas veces una canción:
Como suele ocurrir cuando somos jóvenes, yo interpretaba esas palabras de una forma muy concreta.
Pensaba que el amor consistía en elegir.
Elegir a una persona por encima de todo.
Elegir quedarse.
Elegir renunciar.
Pensaba que el amor era una cuestión de prioridades.
Y entonces escuché una frase que tardé más de diez años en comprender.
Alguien me dijo que quien ama de verdad no te pide renunciar a tus sueños.
Que quien te quiere, te quiere también con tus proyectos, con tus deseos, con tu camino.
Que el amor auténtico no reduce el horizonte.
Lo amplía.
Y no lo entendí.
No todavía.
La lección que llegó diez años después
Con el tiempo descubrí que aquella conversación hablaba de algo mucho más importante que una relación.
Hablaba de libertad.
Hablaba de crecimiento.
Hablaba de autenticidad.
Hoy creo que el amor verdadero no nos obliga a elegir entre una persona y nuestra identidad.
No nos pide ser menos.
Nos ayuda a ser más.
Más libres.
Más conscientes.
Más fieles a quienes somos.
Por eso, cuando vuelvo a escuchar aquella canción, ya no la escucho de la misma manera.
Ahora entiendo que el amor no te hace elegir.
El amor te ayuda a convertirte en quien eres.
Cuando el amor se transforma
La vida me ha enseñado otra cosa.
Los sentimientos también evolucionan.
No todo amor está destinado a convertirse en una historia compartida.
Algunos se transforman en gratitud.
Otros en memoria.
Otros en amistad.
Y algunas amistades contienen una forma de amor tan profunda y tan serena que ya no necesita definiciones.
Son esas personas que continúan acompañándonos a través de los años.
Aunque cambien las ciudades.
Aunque cambien las circunstancias.
Aunque cambien nuestras vidas.
Human Skills, relaciones y felicidad
Trabajando durante años en educación y desarrollo de las Human Skills, he comprendido que muchas de las competencias más importantes no se aprenden en los libros.
La capacidad de escuchar.
La empatía.
La gratitud.
La autenticidad.
La confianza.
La libertad interior.
Las aprendemos en las relaciones humanas.
Las aprendemos gracias a los encuentros.
Y algunos encuentros nos enseñan precisamente esto: que amar no significa poseer.
Significa desear que el otro pueda convertirse plenamente en sí mismo.
Algunas personas llegan para enseñarnos que la vida es posible
Hoy ya no pienso en lo que pudo haber sido.
Pienso en lo que aprendí.
Pienso en el regalo que algunas personas dejan cuando pasan por nuestra vida.
Pienso en aquellas presencias que amplían el mundo, que nos ayudan a crecer y que nos recuerdan que la felicidad nunca debería exigirnos abandonar nuestros sueños.
Tal vez por eso sigo regresando a Cortázar.
Porque tenía razón.
"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos."
Y algunas veces, encontrarse ya es un regalo suficiente.
Más que suficiente.
Es una forma de luz.
V.C
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